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Cambié luego mi técnica concentrándome en acariciar cada vez con mayor intensidad su clítoris con mi lengua, mientras hundía lentamente mis dedos índice y anular en su vagina, logrando que los suaves gemidos con que hasta ese momento habían acompañado a mis esfuerzos se transformaran en verdaderos gritos de placer; de pronto, atrapó mi cabeza con sus manos y enredando sus dedos en mi cabello, me apretó contra su cuerpo con tanta fuerza que por un momento no pude respirar, mientras su cuerpo se estremecía y un largo e intenso gemido de placer llenaba la habitación mientras su primer orgasmo la atravesaba; lentamente soltó mis cabellos y se relajó quedando sin fuerza sobre la cama, y una sonrisa iluminó su hermoso rostro mientras su respiración se normalizaba.

VIAJE AL SUR CON LA MAMÁ DE UN COLEGA

 

Como conductor de camión, era frecuente que me tocara viajar al sur trasladando cargas desde Valparaíso.

Un colega de trabajo, me pidió como favor personal, si en mi próximo viaje, yo podía llevar a su madre hasta Pto. Aysén. La idea de ellos era que la señora viajara conmigo, se quedara en la casa de otro de sus hijos una semana y que en el próximo de mi colega, este la traería de vuelta.

La verdad la idea no me atrajo para nada, ya que no me gustaba viajar con compañía, aparte que tendría que cederle la litera a esta señora, dormir incomodo en el asiento, mas convidarle de comer, una lata. Pero como yo ya debía otro gran favor a este colega, no me quedó más opción que acceder.

Ya estaba pronto de salir de la empresa, cuando aparece en un taxi, la señora de mi colega, con su madre. Para mi interior pensaba que con gusto hubiese llevado a la señora de mi colega, que estaba buenísima, a diferencia de su madre. La señora debe haber tenido unos 56 años, más o menos, gordita, chiquita. Mi colega salio a buscarla y a tomar una cantidad de bolsos que llevaba la señora.

Mientras otros compañeros de trabajo se burlaban de mi, diciéndome que al menos no pasaría frió por las noches, o que de todas formas la viejita no estaba tan mal, que la menos la viejita tenía un gigantesco par de tetas, ( que no era broma ), que tenía un culo grande, en fin molestándome con bromas de lo que podía pasar en el viaje.

Salimos cerca de las 6 de la tarde rumbo al sur. Apenas salimos de la empresa la señora, ya acomodada dentro de mi camión, empezó a conversar, agradeciéndome mi gentileza, conversaba de su familia, del clima, de la actualidad, de la contaminación etc. Me imaginaba que todo el camino sería igual y ya tan solo con salir de la ciudad, ya estaba aburrido.

Manejé hasta cerca de las 12 de la noche y me detuve a las afueras de un pequeño restaurante donde siempre parábamos. Yo al menos cene abundantemente, mientras que la señora solo comió algo liviano. Le dije que pararíamos en un desplaye, unos kilómetros más allá a dormir.

Mientras la señora estaba en el baño, compré como siempre algo para tomar, ya que las noches estaban muy heladas, y me servía también para relajarme. Salimos del restaurante y un pocos km. mas allá, me estacione en un desplaye, alejado un poco de la carretera, para descansar.

Como siempre antes de dormir, veía un poco de televisión, me tomaba mi copetito, y dormía unas cuantas horas para emprender al amanecer mi viaje. Estacionado le informe cuales eran mis planes, y que me bajaría unos momentos a poner las cuñas a mi camión y a fumarme un cigarro, mientras que ella podía aprovechar ese momento para acostarse (en mi litera). La señora me agradeció y me dijo que no quería molestar por lo que ella dormiría en el asiento, para que yo, que tenía que manejar descansara bien. Le dije que no se preocupara, que estaba acostumbrado, ero solo por ser cortés, por que me cargaba dormir en el asiento.

Me baje un rato y al volver, la señora se había puesto un de buzo deportivo, ya estaba acostada en mi litera, viendo la pequeña televisión que tenía en mi camión. Me senté en el asiento del copiloto, me serví mi copetito y le ofrecí uno a ella. Al principio me dijo que no, pero cuando le dije que las noches eran muy heladas y tenía mala la calefacción de mi camión, accedió diciendo y bromeando que "era solo para el frió".

Estuvimos viendo televisión como media hora, mientras la señora me seguía aceptando los traguitos. Me dijo que tenía ganas de ir al baño. Se puso una especie de poncho y abrió la puerta del acompañante. Al mirar afuera, no se veía absolutamente nada, la noche estaba muy fría y estaba como boca de lobo, por lo que le prendí la luz de marcha atrás, para que no se fuera a caer.

  SIGUE